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RICARD COLL PRESENTARÁ SU LIBRO

RICARD COLL PRESENTARÁ SU LIBRO EN EL CORTE INGLÉS DE SABADELL

El próximo viernes 27 de noviembre a las 19:00 horas , Ricard Coll presentará su primer libro titulado “Aikido, práctica y sensaciones” en el Corte Inglés de Sabadell, con la intención de dar a conocer este fantástico arte marcial de origen japonés.

Lugar: Av. Francesc Macià, 58–60 > Sexta planta > Sala Ámbito Cultural

Un libro basado en la propia experiencia del autor a lo largo de 16 años de práctica que no dejará indiferente a nadie. Es un manual perfecto tanto para iniciados como para todos aquellos que quieran prepararse para su aprendizaje.

Toda la esencia de este milenario arte marcial en un libro donde aprenderás:

  • Cómo iniciarte al Aikido ; la armonía y el control de la energía.
  • La práctica: técnicas y disciplinas.
  • La etiqueta: el arte del buen aikidoka.
  • La importancia de elegir bien el dojo o escuela.
  • El arte de saber caer , “Ukemi”.

Ricard Coll practica Aikido desde 1993 y es cuarto Dan aikikai. Se ha formado en el dojo central de la Asociación Cultural Feilen Aikido, ha realizado cursos con diferentes e importantes maestros y tiene su propio dojo desde hace varios años.

La felicidad y el aikido

Siem­pre he pen­sado que lo que difer­en­cia al aikido respecto a otras artes mar­ciales (o deportes) y, nos lleva a ese estado tan car­ac­terís­tico de feli­ci­dad, es el hecho de que no tiene fin. Siem­pre que prac­tiques vas a mejo­rar, física o espir­i­tual­mente. Ten­gas la edad que tengas.

Y como prueba de ello, este vídeo de Nobuyoshi Tamura (y… no, no está a cámara ráp­ida ni nada por el estilo): Tamura Shi­han

Siem­pre tienes algo que apren­der y per­fec­cionar, en muchas oca­siones pien­sas que no sabes nada, ya que como he dicho, el aikido es infinito y… por muchos años de prác­tica que lleves… ¿Qué son todos esos años com­para­dos con el infinito? NADA, así de simple.

Digo que es infinito, porque siem­pre se aprende y se pro­gresa, incluso a una edad avan­zada. Esto en cam­bio no sucede con otros artes mar­ciales o deportes, como el karate, taek­wondo, muay thay, full con­tact etc. y esto es muy lógico, para su prác­tica se requiere fuerza, veloci­dad, resistencia…

El prob­lema de esto es, que llega un punto en que dejas de evolu­cionar, dejas de ganar veloci­dad, poten­cia, resisten­cia, te haces mayor y pierdes flex­i­bil­i­dad, etc. y por lo tanto todo lo apren­dido de nada sirve frente a un rival más fuerte y veloz que tú.

En aikido por ejem­plo no hace falta uti­lizar fuerza, ya que se aprovecha la de la per­sona que ataca. No hace falta ser veloz, sólo encon­trar el momento justo para “entrar” al que ataca. No hace falta tener resisten­cia, ya que al no usar la fuerza bruta, no se hace ningún sobre-esfuerzo. (Se entiende que para esto hacen falta muchos años de prác­tica).

Volviendo al tema prin­ci­pal, creo que eso es lo que hace al aikido espe­cial, es un camino que no tiene fin.

La otra noche viendo “Redes”, Eduard Pun­set explic­aba lo que para él era la felicidad.

Y ponía el ejem­plo de cuando le daba de comer a su per­rita. Decía que llam­aba a su per­rita y mien­tras, le preparaba la comida. Ella movía la cola, saltaba, ladraba, se revol­caba, etc. Para ella eso era como una especie de rit­ual, según Pun­set eso es la felicidad.

Pun­set explic­aba que más tarde cuando le ponía el plato, ella se lo comía, o lo miraba y se iba sin más, pero no sen­tía ni mucho menos esa ale­gría que exper­i­mentaba mien­tras le prepara­ban la comida. Ella exper­i­mentaba esa feli­ci­dad sólo durante el pro­ceso de preparar la comida, es decir, durante el camino y no en la meta.

Después de oír eso, no pude evi­tar com­parar, la prác­tica del aikido con la feli­ci­dad, ya que te hace feliz durante todo ese camino inter­minable y nunca lle­gas a la meta. Y creo, que eso es lo real­mente impor­tante.

En mi corta expe­ri­en­cia, he apren­dido que es un camino duro lleno de obstácu­los, unos días crees que no has apren­dido nada y sales cabizbajo del dojo, pen­sando que cada día lo haces peor, y otros en cam­bio sales del dojo muy con­tento con­tigo mismo pen­sando que has pro­gre­sado mucho. En real­i­dad siem­pre pro­gre­sas, más rápido o más lento, incluso cuando crees que retro­cedes, estás avan­zando en ese inter­minable camino.

Y eso mismo creo que es lo bonito del aikido, encon­trarte con esos obstácu­los, super­ar­los, y dejar­los atrás mien­tras ves como se aprox­ima otro obstáculo y te vas preparando para super­arlo. Posi­ble­mente te atran­carás en muchos de ellos, pero tam­bién será mayor la sat­is­fac­ción al superarlos.

En fin, en mi opinión, creo que que hay que dis­fru­tar de todo ese camino sin pen­sar en nada más, sólo tener en mente recor­rerlo, sin la inten­ción de lle­gar más cerca o más lejos, dis­fru­tar del paisaje de ese camino y cre­cer como per­sona mien­tras lo recorres.