Relatos
Nace un liquen
Mar 5
No se sabe exactamente cómo pasó, ni de dónde salió. Unos dicen que ya estaba allí desde hace tiempo, que intentaba salir pero no se atrevía. Otros dicen que apareció un día cualquiera y sin previo aviso, sin ningún motivo aparente. En realidad ninguna de estas afirmaciones es la real. Yo que soy el narrador y sé de qué va la historia, puedo afirmar que Likenz von Klein es la creación de un chico que necesitaba expresarse. Era una necesidad de supervivencia, necesitaba crear a ese personaje por cuestiones físicas (físicas porque de no hacerlo… acabaría reventando).
El chico, decidió crearlo en un mundo paralelo, porque si bien era cierto que necesitaba hablar con alguien, igual de cierto era que se cansaba muy rápido de las cosas y de la gente, y no veía conveniente crear un ser que aunque no fuera ni cosa, ni gente… podía acabar resultando molesto… Lo mejor era mantener distancias, y si había que crear un mundo entero hecho a medida para él, lo haría.
Y así lo hizo, se puso manos a la obra. Primero cogió una lápiz y una libreta, y empezó a escribir cómo sería su mundo. Después de varias horas pensando (probablemente no llegó a 5 minutos) y ver que no había nada escrito sobre el papel, decidió dibujar un bonito hipopótamo rosa. Era precioso, pero por desgracia… un hipopótamo rosa no era lo que andaba buscando para su mundo. Se desanimó y dejó la libreta tirada por algún lugar de su habitación.
Así pasaron los días. No se le ocurría cómo empezar a crear ese mundo, quería que fuese tan perfecto que nunca daba con la idea correcta. Hasta que un día decidió no pensar, simplemente crear. Se sentó frente al ordenador e inició una historia que empezaba así: “No se sabe exactamente cómo pasó, ni de dónde salió. Unos dicen que ya estaba allí desd….”.
No era un principio muy elegante, ni mucho menos un principio que pudiera interesar a mucha gente (ni a poca), pero el chico creía que el requisito fundamental para el principio de una historia era lógicamente que diera lugar al principio de una historia, y este principio aunque no os lo creáis, lo cumplía a la perfección. Lo que tuviera que venir después ya vendría, no había prisa. El paso más difícil ya estaba dado.
El señor Likenz von Klein apareció en su casa como por arte de… digamos que con poco arte. En realidad no era una casa, era una cueva muy acogedora. No entraba prácticamente luz y era muy húmeda, ideal para Likenz. Era una cueva de piedra caliza bastante permeable, que con el tiempo había generado varias estalactitas y estalagmitas. Likenz se había encariñado con una estalagmita bastante grande que había junto a la entrada de la cueva en la cual pensó que podría dejar su abrigo y su sombrero.
Y así fue como “nació” este ser, creado para ser la voz de un chico que necesitaba hablar (y poner a parir a mucha gente). Un ser del que os daré más información en cuanto la tenga, por el momento lo mejor que puedo hacer es… un hipopótamo de color rosa…….
Esta es la historia del señor Likenz von Klein… (para desgracia de muchos).
Primer relato
Nov 3
Antes de todo, decir que este es el primer relato que escribo, por lo tanto, la probabilidad de que no valga nada es bastante alta.
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Marco se sobresaltó y palideció al mismo tiempo. Se podría decir que era un chico valiente, pero sería mentira. Marco conocía muy bien sus miedos y por eso los evitaba. Pero por desgracia para él, sus miedos eran lo suficientemente astutos como para darle caza en la mayoría de las ocasiones.
Era un chico muy inteligente y de aspecto desnutrido, algo extraño teniendo en cuenta que era hijo de la familia más rica del reino. El hecho de que tuviera aspecto desnutrido también era extraño.
Y allí estaba él, inmóvil en medio de un callejón por el que se podía andar tranquilamente, pero desde luego, lo más sensato era correr. No se distinguía nada a más de veinte metros debido a la densa niebla. Pero no todo era malo, la niebla favoreció bastante a la fea del pueblo, que gracias a ella, pasó de ser algo parecido al aborto de un mono, a algo que podía parecer incluso la figura humana de una chica.
De repente, el suelo empezó a temblar. A la cabeza le vino la imagen de una inmensa estampida de elefantes destruyendo todo a su paso. Pero pronto descartó esa idea, ya que al ser un pueblo de montaña, era poco probable que hubiera algún elefante por allí cerca. Entonces decidió que lo más lógico era que fuera una estampida de sardinas. Visualizó por un momento aquella nueva imagen, le pareció realmente aterradora…
En ese preciso instante lo vio. Aunque… para su asombro, no eran las mortíferas sardinas sedientas de sangre que había imaginado. Era algo mucho peor, toda su familia que corría hacia él. Lo cierto es que nunca había visto correr así a su abuela, con una extraordinaria agilidad cual gacela corriendo ferozmente tras su presa. Cosa rara teniendo en cuenta que su abuela era coja de la mano derecha…
Entonces, ante el peligro que se le venía encima, consiguió moverse un poco, luego dos pocos… Al fin, consiguió moverse todos los pocos necesarios para salir corriendo de allí a la velocidad del rayo. Un rayo muy lento a decir verdad, pero un rayo al fin y al cabo.
Definitivamente, Marco no se quería casar.