Nace un liquen

No se sabe exactamente cómo pasó, ni de dónde salió. Unos dicen que ya estaba allí desde hace tiempo, que intentaba salir pero no se atrevía. Otros dicen que apareció un día cualquiera y sin previo aviso, sin ningún motivo aparente. En realidad ninguna de estas afirmaciones es la real. Yo que soy el narrador y sé de qué va la historia, puedo afirmar que Likenz von Klein es la creación de un chico que necesitaba expresarse. Era una necesidad de supervivencia, necesitaba crear a ese personaje por cuestiones físicas (físicas porque de no hacerlo… acabaría reventando).

El chico, decidió crearlo en un mundo paralelo, porque si bien era cierto que necesitaba hablar con alguien, igual de cierto era que se cansaba muy rápido de las cosas y de la gente, y no veía conveniente crear un ser que aunque no fuera ni cosa, ni gente… podía acabar resultando molesto… Lo mejor era mantener distancias, y si había que crear un mundo entero hecho a medida para él, lo haría.

Y así lo hizo, se puso manos a la obra. Primero cogió una lápiz y una libreta, y empezó a escribir cómo sería su mundo. Después de varias horas pensando (probablemente no llegó a 5 minutos) y ver que no había nada escrito sobre el papel, decidió dibujar un bonito hipopótamo rosa. Era precioso, pero por desgracia… un hipopótamo rosa no era lo que andaba buscando para su mundo. Se desanimó y dejó la libreta tirada por algún lugar de su habitación.

Así pasaron los días. No se le ocurría cómo empezar a crear ese mundo, quería que fuese tan perfecto que nunca daba con la idea correcta. Hasta que un día decidió no pensar, simplemente crear. Se sentó frente al ordenador e inició una historia que empezaba así: “No se sabe exactamente cómo pasó, ni de dónde salió. Unos dicen que ya estaba allí desd….”.

No era un principio muy elegante, ni mucho menos un principio que pudiera interesar a mucha gente (ni a poca), pero el chico creía que el requisito fundamental para el principio de una historia era lógicamente que diera lugar al principio de una historia, y este principio aunque no os lo creáis, lo cumplía a la perfección. Lo que tuviera que venir después ya vendría, no había prisa. El paso más difícil ya estaba dado.

El señor Likenz von Klein apareció en su casa como por arte de… digamos que con poco arte. En realidad no era una casa, era una cueva muy acogedora. No entraba prácticamente luz y era muy húmeda, ideal para Likenz. Era una cueva de piedra caliza bastante permeable, que con el tiempo había generado varias estalactitas y estalagmitas. Likenz se había encariñado con una estalagmita bastante grande que había junto a la entrada de la cueva en la cual pensó que podría dejar su abrigo y su sombrero.

Y así fue como “nació” este ser, creado para ser la voz de un chico que necesitaba hablar (y poner a parir a mucha gente). Un ser del que os daré más información en cuanto la tenga, por el momento lo mejor que puedo hacer es… un hipopótamo de color rosa…….

Esta es la historia del señor Likenz von Klein… (para desgracia de muchos).

RICARD COLL PRESENTARÁ SU LIBRO

RICARD COLL PRESENTARÁ SU LIBRO EN EL CORTE INGLÉS DE SABADELL

El próximo viernes 27 de noviembre a las 19:00 horas , Ricard Coll presentará su primer libro titulado “Aikido, práctica y sensaciones” en el Corte Inglés de Sabadell, con la intención de dar a conocer este fantástico arte marcial de origen japonés.

Lugar: Av. Francesc Macià, 58–60 > Sexta planta > Sala Ámbito Cultural

Un libro basado en la propia experiencia del autor a lo largo de 16 años de práctica que no dejará indiferente a nadie. Es un manual perfecto tanto para iniciados como para todos aquellos que quieran prepararse para su aprendizaje.

Toda la esencia de este milenario arte marcial en un libro donde aprenderás:

  • Cómo iniciarte al Aikido ; la armonía y el control de la energía.
  • La práctica: técnicas y disciplinas.
  • La etiqueta: el arte del buen aikidoka.
  • La importancia de elegir bien el dojo o escuela.
  • El arte de saber caer , “Ukemi”.

Ricard Coll practica Aikido desde 1993 y es cuarto Dan aikikai. Se ha formado en el dojo central de la Asociación Cultural Feilen Aikido, ha realizado cursos con diferentes e importantes maestros y tiene su propio dojo desde hace varios años.

Primer relato

Antes de todo, decir que este es el primer relato que escribo, por lo tanto, la prob­a­bil­i­dad de que no valga nada es bastante alta.

Si por el con­trario os gusta, lo podéis com­par­tir en Face­book o en Deli­cious, o cli­cando en la imagen del final del relato “COMPARTE ESTE ARTÍCULO”

Marco se sobre­saltó y palide­ció al mismo tiempo. Se podría decir que era un chico valiente, pero sería men­tira. Marco conocía muy bien sus miedos y por eso los evitaba. Pero por des­gra­cia para él, sus miedos eran lo sufi­cien­te­mente astu­tos como para darle caza en la may­oría de las ocasiones.

Era un chico muy inteligente y de aspecto desnu­trido, algo extraño teniendo en cuenta que era hijo de la familia más rica del reino. El hecho de que tuviera aspecto desnu­trido tam­bién era extraño.

Y allí estaba él, inmóvil en medio de un calle­jón por el que se podía andar tran­quil­a­mente, pero desde luego, lo más sen­sato era cor­rer. No se dis­tin­guía nada a más de veinte met­ros debido a la densa niebla. Pero no todo era malo, la niebla favore­ció bas­tante a la fea del pueblo, que gra­cias a ella, pasó de ser algo pare­cido al aborto de un mono, a algo que podía pare­cer incluso la figura humana de una chica.

De repente, el suelo empezó a tem­blar. A la cabeza  le vino la ima­gen de una inmensa estamp­ida de ele­fantes destruyendo todo a su paso. Pero pronto descartó esa idea, ya que al ser un pueblo de mon­taña, era poco prob­a­ble que hubiera algún ele­fante por allí cerca. Entonces decidió que lo más lógico era que fuera una estamp­ida de sar­di­nas. Visu­al­izó por un momento aque­lla nueva ima­gen, le pare­ció real­mente ater­radora…

En ese pre­ciso instante lo vio. Aunque… para su asom­bro, no eran las mortíferas sar­di­nas sedi­en­tas de san­gre que había imag­i­nado. Era algo mucho peor, toda su familia que cor­ría hacia él. Lo cierto es que nunca había visto cor­rer así a su abuela, con una extra­or­di­naria agili­dad cual gacela cor­riendo fer­oz­mente tras su presa. Cosa rara teniendo en cuenta que su abuela era coja de la mano derecha…

Entonces, ante el peli­gro que se le venía encima, con­siguió moverse un poco, luego dos pocos… Al fin, con­siguió moverse todos los pocos nece­sar­ios para salir cor­riendo de allí a la veloci­dad del rayo. Un rayo muy lento a decir ver­dad, pero un rayo al fin y al cabo.

Defin­i­ti­va­mente, Marco no se quería casar.

La felicidad y el aikido

Siem­pre he pen­sado que lo que difer­en­cia al aikido respecto a otras artes mar­ciales (o deportes) y, nos lleva a ese estado tan car­ac­terís­tico de feli­ci­dad, es el hecho de que no tiene fin. Siem­pre que prac­tiques vas a mejo­rar, física o espir­i­tual­mente. Ten­gas la edad que tengas.

Y como prueba de ello, este vídeo de Nobuyoshi Tamura (y… no, no está a cámara ráp­ida ni nada por el estilo): Tamura Shi­han

Siem­pre tienes algo que apren­der y per­fec­cionar, en muchas oca­siones pien­sas que no sabes nada, ya que como he dicho, el aikido es infinito y… por muchos años de prác­tica que lleves… ¿Qué son todos esos años com­para­dos con el infinito? NADA, así de simple.

Digo que es infinito, porque siem­pre se aprende y se pro­gresa, incluso a una edad avan­zada. Esto en cam­bio no sucede con otros artes mar­ciales o deportes, como el karate, taek­wondo, muay thay, full con­tact etc. y esto es muy lógico, para su prác­tica se requiere fuerza, veloci­dad, resistencia…

El prob­lema de esto es, que llega un punto en que dejas de evolu­cionar, dejas de ganar veloci­dad, poten­cia, resisten­cia, te haces mayor y pierdes flex­i­bil­i­dad, etc. y por lo tanto todo lo apren­dido de nada sirve frente a un rival más fuerte y veloz que tú.

En aikido por ejem­plo no hace falta uti­lizar fuerza, ya que se aprovecha la de la per­sona que ataca. No hace falta ser veloz, sólo encon­trar el momento justo para “entrar” al que ataca. No hace falta tener resisten­cia, ya que al no usar la fuerza bruta, no se hace ningún sobre-esfuerzo. (Se entiende que para esto hacen falta muchos años de prác­tica).

Volviendo al tema prin­ci­pal, creo que eso es lo que hace al aikido espe­cial, es un camino que no tiene fin.

La otra noche viendo “Redes”, Eduard Pun­set explic­aba lo que para él era la felicidad.

Y ponía el ejem­plo de cuando le daba de comer a su per­rita. Decía que llam­aba a su per­rita y mien­tras, le preparaba la comida. Ella movía la cola, saltaba, ladraba, se revol­caba, etc. Para ella eso era como una especie de rit­ual, según Pun­set eso es la felicidad.

Pun­set explic­aba que más tarde cuando le ponía el plato, ella se lo comía, o lo miraba y se iba sin más, pero no sen­tía ni mucho menos esa ale­gría que exper­i­mentaba mien­tras le prepara­ban la comida. Ella exper­i­mentaba esa feli­ci­dad sólo durante el pro­ceso de preparar la comida, es decir, durante el camino y no en la meta.

Después de oír eso, no pude evi­tar com­parar, la prác­tica del aikido con la feli­ci­dad, ya que te hace feliz durante todo ese camino inter­minable y nunca lle­gas a la meta. Y creo, que eso es lo real­mente impor­tante.

En mi corta expe­ri­en­cia, he apren­dido que es un camino duro lleno de obstácu­los, unos días crees que no has apren­dido nada y sales cabizbajo del dojo, pen­sando que cada día lo haces peor, y otros en cam­bio sales del dojo muy con­tento con­tigo mismo pen­sando que has pro­gre­sado mucho. En real­i­dad siem­pre pro­gre­sas, más rápido o más lento, incluso cuando crees que retro­cedes, estás avan­zando en ese inter­minable camino.

Y eso mismo creo que es lo bonito del aikido, encon­trarte con esos obstácu­los, super­ar­los, y dejar­los atrás mien­tras ves como se aprox­ima otro obstáculo y te vas preparando para super­arlo. Posi­ble­mente te atran­carás en muchos de ellos, pero tam­bién será mayor la sat­is­fac­ción al superarlos.

En fin, en mi opinión, creo que que hay que dis­fru­tar de todo ese camino sin pen­sar en nada más, sólo tener en mente recor­rerlo, sin la inten­ción de lle­gar más cerca o más lejos, dis­fru­tar del paisaje de ese camino y cre­cer como per­sona mien­tras lo recorres.

El dolor

Uno de los grandes problemas que tenemos los occidentales que practicamos aikido, es que no entendemos la cultura japonesa, o no la queremos entender, ya sea por comodidad o por el miedo a lo desconocido que supone cambiar el modo de ver la vida.

Entonces al ligar el aikido a nuestra cultura se crean diferencias que nos alejan mucho del auténtico budo y perjudican al desarrollo de nuestra práctica.

Por poner un ejemplo, cuando llega un alumno nuevo al dojo y se da cuenta de lo difícil que resulta el aikido, comprende que no podrá alcanzar sus objetivos en tan sólo unos meses y decide dejarlo y probar con otra cosa más fácil.

Esto en Japón no es tan común, ya que debido a su cultura se fijan más en crecer personalmente, se fijan más en el camino recorrido que no en el final, y les da lo mismo tardar 1 año que 50 años en alcanzar su objetivo, porque realmente no tienen un objetivo, trabajan en algo, simplemente para crecer personalmente, y nunca se llega a crecer lo suficiente, como para no poder seguir haciéndolo.

Otra diferencia muy clara y sobre la que quiero opinar en este artículo es “EL DOLOR”, pero más que el dolor, la forma de analizarlo y resolverlo.

Por ejemplo, al acabar la práctica, nos duele muchísimo un hombro, lo primero que hacemos es quejarnos y lo último, pensar que nos duele por algo que hemos hecho mal, como lo podría ser un ukemi (caída) mal realizado.

Y es así, que sin buscar el “por qué” del dolor, lo que hacemos es acudir al médico, o nos auto-medicamos para calmar el dolor. Cuando el dolor se nos pasa, volvemos a la práctica y nos encontramos con el mismo problema, nos duele muchísimo el hombro. Entonces repetimos el proceso de siempre, al que estamos acostumbrados. Volvemos al médico o nos auto-medicamos, y cuando pasa el dolor volvemos a la práctica y otra vez a empezar con el proceso, dolor de hombro, medicamentos, dolor de hombro, visita al médico…

Y así podríamos estar hasta acabar de matar cada nervio de nuestro hombro y no sentirlo más o hacernos daño de verdad y dejar el aikido por el siguiente motivo: “es que cuando practico, me duele mucho el hombro, siempre me ha pasado y no tiene solución”.

Cuando lo más lógico sería que en el primer momento nos preguntásemos: ¿por qué me duele este hombro? ¿habré hecho algo mal? ¿el qué?

Entonces, nos damos cuenta de que cuando tori nos proyecta no realizamos bien los ukemis y chocamos un poco contra el suelo (aunque no lo parezca, no siempre es fácil darse cuenta). Y sabiendo esto, practicamos ukemis y ponemos especial atención durante la práctica a las caídas sobre ese hombro. Entonces mejoramos la caída evitando muchos días de dolor o incluso dejar de lado el aikido.

Quiero dejar claro, que no digo que ir al médico cuando nos duele algo esté mal, lo que en mi opinión está mal, es el hecho de buscar una solución rápida al problema y despreocuparnos de encontrar la causa del dolor. Lo correcto sería analizar el problema, encontrarle solución y buscar la forma de que no ocurra más.

Por eso creo que el dolor es algo bueno, no es un problema, más bien, es el indicador del problema y nos ayuda a conocernos, a conocer nuestros límites y por supuesto a superarlos. Sí, es cierto que el dolor no gusta a nadie, pero es algo que nos acompaña cada día, en todo momento, en cada práctica y debemos aprender a convivir con él.

La importancia de uke en el Aikido

En ocasiones le damos mucha importancia a realizar bien el papel de tori (el que realiza la técnica) y dejamos en segundo plano al papel de uke (el que ataca a tori).

Hay que tener especial cuidado en no dejar en segundo plano el papel de uke e intentar perfeccionar sólo como tori, ya que si uke no realiza bien su función, tori no puede progresar en su práctica.

Esto es muy lógico si tenemos en cuenta que ante un ataque mal realizado no es necesario aplicar ninguna técnica, ya que uke se desestabiliza solo, crea huecos en su ataque por los que tori podría entrar fácilmente, etc.

La técnica es el resultado de defenderse de un ataque correcto.

A continuación escribiré los errores más comunes que creo que solemos cometer los practicantes de Aikido en general al realizar el papel de uke, con el objetivo de que analicemos estos errores e intentemos corregirlos para poder mejorar en este aspecto.

ukeATACAR Y ESPERAR A QUE TORI “HAGA ALGO”

Con esto me refiero a cuando sabemos la técnica que nos va a hacer tori en ese momento (porque es la que se está practicando) e iniciamos correctamente el ataque pero nos detenemos esperando que tori nos realice la técnica (que sabemos cual será) dejando a la mitad el ataque. Esto puede pasar por ejemplo cuando uke ataca con shomenuchi y tori realiza Ikkyo.

El problema de esto es, que uke no aprende a atacar correctamente y con la actitud correcta, que debería ser la de tener  intención de realizar el ataque completo al igual que lo sería en un enfrentamiento real.

¿Como te vas a defender de un ataque no real?

Por otro lado el problema de tori es que nunca tendrá la sensación de que está en peligro y no podrá realizar bien la técnica. Además de tener una visión errónea de si está realizando bien la técnica o no.

NO PREOCUPARSE DE REALIZAR BIEN LOS UKEMIS (CAÍDAS)

El ukemi es la única posibilidad que tenemos de salir airosos de una proyección potente. El ukemi nos ayuda a no hacernos daño ante una proyección y también es una vía de escape frente a un posible contraataque de tori o de un agresor real, ya que permite alejarse rápidamente tras una proyección.aikipress

Hay dojos que opinan que los ukemis no son más que “volteretas” para dar belleza al Aikido y carecen de eficacia. Sí, he de decir que queda muy elegante un ukemi bien hecho, pero dejando a un lado la belleza y volviendo a la efectividad en la práctica, el ukemi permite a un uke tras una proyección reincorporarse rápidamente y realizar otro ataque, con lo cual esto beneficia también a tori porque recibe un mayor número de ataques con los que poner en práctica la técnica.

NO ADAPTARSE AL NIVEL DE TORI

Una de las funciones de uke es ayudar a que tori aprenda, por lo tanto a un tori novato no se le puede atacar como si fuera un experto ni a un tori experto atacarle como si fuera novato porque ninguno de estos progresará adecuadamente.

Esto quiere decir que como uke debemos adaptar nuestro ataque al nivel de tori, pero “CUIDADO” esto no quiere decir dejar de realizar bien el ataque, o quedarnos quietos para que nos pueda realizar una técnica a su antojo, sinó más bien “facilitarle” el aprendizaje, bajando la velocidad del ataque, etc. Y que él mismo haga la técnica igual que la haría si uke atacara con más velocidad.

DEJARSE CAER O NO OPONER RESISTENCIA A TORI

Uke debería ser como un muelle, al que si le aprietas cede con cierta resistencia, pero que si le dejas de apretar vuelve a su posición natural.

Con esto quiero decir que, cuando uke recibe una técnica a tori, no debe tirarse ni tampoco forcejear para no ser tirado o inmovilizado, sinó ceder con cierta resistencia (como un muelle, que resiste, pero se deja hacer y si le dejan de apretar vuelve a su forma principal). En este caso igual, mientras “aprietan” a uke, este debe ceder con cierta resistencia pero en caso de que dejen de apretar, uke podría volver a su estado inicial y atacar.

Esto por ejemplo se puede observar en Ikkyo. Si se aplica Ikkyo, uke debe ceder con resistencia, pero en caso de que tori deje de aplicar Ikkyo, uke puede incorporarse y atacar.

Esto es muy bueno para tori ya que le obliga a practicar la extensión en todo momento.


NO MARCAR CON ATEMIS LOS ERRORES DE TORI

Uke debería hacer saber a tori mediante atemis (golpes en partes vitales) cuando no realiza correctamente una técnica, por ejemplo si deja aperturas por las que uke podría atacarle.

Resumiendo, el papel de uke es algo más difícil de lo que parece y de vital importancia en el Aikido. Del uke depende la velocidad/calidad de progresión de tori.

He intentado explicar esto (que no son más que simples opiniones mías) de la forma más entendible posible y me gustaría saber la opinión de más gente, ya que puedo pensar de manera diferente a otros practicantes, o simplemente para resolver dudas que puedan haber sobre el texto.

Hakama: opinión personal

hakamaEn esta entrada quería explicar lo que para mí significa el hecho de llevar hakama y el valor que le doy.

Como ya expliqué en la entrada anterior, el hakama es la prenda que utilizaban los samurais del pasado y por lo tanto representa unas tradiciones que han llegado a nosotros tras muchas generaciones.

El usarlo nos hace viajar a los orígenes de este arte marcial.

Para mí es un orgullo el hecho de utilizar hakama porque representa las 7 virtudes del bushido (cada pliegue una virtud).

- Yuki: Coraje, Valor, Valentía
- Jin: Humanidad, Caridad, Benevolencia
- Gi: Justicia, Rectitud, Integridad
- Rei: Etiqueta, Cortesía
- Makoto: Sinceridad, Honestidad, Realidad
- Chugi: Lealtad, Fidelidad, Devoción
- Meiyo: Honor, Crédito, Dignidad

El Aikido nace del espíritu bushido de Japón, y en la práctica debemos procurar conservar y depurar las 7 virtudes
tradicionales.

Llevar hakama es un orgullo, pero en mi opinión conlleva unas responsabilidades.

-Tener cuidado de mantener el hakama en perfecto estado doblandolo correctamente al acabar la práctica. De no ser así se perderían los pliegues. Perder un pliegue es como decir que ya no te importa perder la virtud que representa.

-Ser punto de referencia para los que empiezan, guiar y solventar inquietudes como alumno de más experiencia que se es.

-Tener cierto nivel como Uke y como Tori (esto para algunos puede ser discutible, yo creo que en el momento de llevar hakama se debe tener cierto nivel).

-Mejorar técnica y actitud paulatinamente (trabajando con la espalda recta, sintiendo el centro como referencia a todos los movimientos etc.).

-Tener un fuerte compromiso y un sentimiento de pertenencia con el Aikido.

-Etcétera……

Para acabar esta entrada he de decir que en mi opinión el hecho de llevar hakama tiene más relevancia e importancia que el propio cinturón negro debido a la educación que nos ofrece, el cinturón negro sólo quiere decir que has progresado hasta cierto nivel al igual que lo haces desde que llegas hasta pasados unos años.

Hakama: ¿Qué es y para que se usa?

Bueno después de un tiempo sin escribir por aquí, explicaré qué es la Hakama y para qué se usa, aprovechando que desde principio de mes ya puedo llevarla.

Me parece un buen tema ya que la Hakama es uno de los símbolos con el que se identifica el Aikido, muy valorado por los aikidokas y que para la mayoría tiene un significado muy especial.

De todos modos, dado que cada persona es un mundo y para cada una tiene un valor distinto, en esta entrada sólo explicaré qué es y por qué se usa y en otra entrada diferente explicaré lo que significa para mí y el valor que yo le doy.

Bien, he buscado información y he encontrado documentos muy buenos pero el más fácil de entender y que más se acerca a lo que quiero explicar es este que pegaré a continuación sacado de un blog.

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La Hakama es una pieza tradicional de la indumentaria Samurai. Su uso es parte de la tradición del Aikido.

La Hakama originalmente tenía la intención de proteger las piernas de los jinetes; después de que los Samuráis fueron desmontados como clase y se convirtieron en soldados de infantería, persistieron en usar la vestidura de jinete porque los distinguían de otros y los hacían más identificables. Años más tarde la Hakama fue la vestimenta tradicional de los estudiantes de Kobudo, quienes encontraron en ella la posibilidad de esconder los movimientos y guardias de sus piernas desconcertando a sus adversarios.

Antiguamente, O`Sensei Ueshiba fundador del Aikido exigía a todos a usar la hakama para practicar, pero él venía de un tiempo y cultura del que el uso de la Hakama era la ropa formal estándar y el Dogi usado por el Karate y el Judo era originalmente la ropa interior.

Junto a la internacionalización del Aikido, el uso de la Hakama, su simbolización y respeto fuera de Japón , al igual que la evaluación y el otorgamiento de grados internacionales constituían temas de extensa discusión. Hoy en día el uso de la Hakama parece estar en manos de cada Maestro sin un ente que regule el caso.

O`Sensei repetía a sus alumnos que la Hakama debía hacer reflexionar sobre la naturaleza del verdadero bushido. En la Hakama encontramos las cualidades del distinguido Samurai del pasado. En sus pliegues (5 en el frente y 2 en la parte de atrás) están simbolizados las siete virtudes del Budo:

- Yuki: Coraje, Valor, Valentía
- Jin: Humanidad, Caridad, Benevolencia
- Gi: Justicia, Rectitud, Integridad
- Rei: Etiqueta, Cortesía
- Makoto: Sinceridad, Honestidad, Realidad
- Chugi: Lealtad, Fidelidad, Devoción
- Meiyo: Honor, Crédito, Dignidad

El Uso de la Hakama

Al parecer el uso de la Hakama en Aikido, ha creado cierta controversia por no comprender su significado esencial y conocer en que momento debemos usarla.

En algunas escuelas de Aikido, las Hakamas son utilizadas después de haber rendido el primer examen de Kyu, y en otras, las más tradicionales, el uso de la Hakama está reservado para los Yundansha o grados superiores.

En el primer caso se corre el riesgo de que la Hakama se considere solo una prenda de vestir o parte del uniforme de Aikido; siendo así el practicante pierde la importancia de su significado espiritual y de su valor en la tradición marcial como símbolo de la personalidad del guerrero japonés. Por otra parte lo que es más peligroso aún, algunos maestros occidentales consideran más convenientes desde el punto de vista estético y comercial el que todos sus alumnos parezcan, crean y hasta jueguen a ser una especie de místicos guerreros feudales, sin tomar en cuenta que el uso de la Hakama es también un compromiso al estudio profundo, práctica intensa y esfuerzo por contribuir a la difusión del Aikido.

Es lamentable ver como algunos vistiendo la honrosa Hakama abandonan su práctica a pocos meses después de haber comenzado, guardándola en el baúl de los recuerdos junto a otras cosas de poca importancia y vigencia.

En el segundo caso, la Hakama puede confundirse como un símbolo de status, como un gran premio o como la culminación del camino, siendo esto todo lo contrario, ya que en Aikido es en el umbral del cinturón negro, cuando comienza nuestra verdadera práctica. He visto muchos practicantes obtener el Shodan y abandonar la práctica porque se piensa que se sabe ya lo suficiente, y otros que siendo profesores abandonan su búsqueda de crecimiento y desarrollo en el Aikido. O’Sensei decía que necesitamos por lo menos 10 años de práctica incesante para tener una vaga idea de lo que es el Aikido.

Recuerdo a mis maestros decir que la Hakama se lleva en la cintura, abrazando el Hara o Seika Tandem, el Centro y Corazón del Aikidoka, y no en la cabeza donde los pensamientos de superioridad pasan con frecuencia. Por otro lado, para la obtención del cinturón negro, la exigencia de muchas escuelas es solamente técnica, lo que no asegura que quién porte un grado Dan sea consecuente con el espíritu y filosofía del Aikido.

En cualquier caso, debemos esforzarnos en la práctica para pulir las siete virtudes tradicionales y sí a conciencia no es este nuestro objetivo es mejor no usar la Hakama.

Nuestra Escuela, seguidora de las enseñanzas de N. Tamura Sensei reconoce lo importante de estar bien preparado tanto técnica como espiritualmente para vestir consecuentemente la Hakama; no importa el tiempo que debamos estar sin usarla, con paciencia y humildad, con sudor y lágrimas puestas en el Tatami y con madurez y atención en nuestras acciones, la Hakama será el reflejo de lo que llevamos realmente por dentro, sin olvidar ni un solo pliegue.

Gonzalo Madrid Sensei


Documento sacado de www.ecoledebudo.aikidomadrid.cl/hakama.html

La etiqueta y normas en el dojo

http://1.bp.blogspot.com/_ejMky5twGpk/SN6UkI3EDEI/AAAAAAAAAHc/pux4u3Q0oTo/s400/aikido011_clip_image006_0000.jpgLa actitud en el Dojo (casa de entrenamiento) está determinada por un código bastante rígido.
La mayor parte de este código se refiere al “buen sentido” común y proviene de las tradiciones marciales japonesas.

La etiqueta sirve para facilitar las relaciones entre las personas y es la base del entrenamiento.
Desarrolla y cultiva la concentración, la atención y otras cualidades como: la humildad, la paciencia, la sinceridad, etc… que son fundamentales en Aikido y en todo lo demás.

Es vital que la etiqueta se observe con la mayor atención.
Está ahí para cultivar nuestros espíritus.

Sin embargo, la etiqueta se confunde a menudo con el respeto.
La etiqueta es una actitud que puede reflejar el respeto.
Esto es lo que se desea, pero el respeto es algo profundo que crece en el individuo y no se puede forzar a nadie a que nos respete.

Podemos acentuar nuestro respeto, y lo hacemos, aplicando correctamente la etiqueta.

Si una persona decide no hacerlo, no debe cambiar nada en nuestro comportamiento y debemos continuar manteniendo la etiqueta.
(Trabajamos para nosotros y con nosotros).

Se podría decir que la etiqueta es un conjunto de reglas/normas indispensables para mantener un ambiente propicio para el estudio del arte marcial en el dojo.

La cultura japonesa es muy diferente a la nuestra, generalmente en nuestra cultura nadie va por la calle pensando que le van a atacar en cualquier momento. En la cultura japonesa esto es diferente, hay cierto estado de alerta. Eso se ve reflejado en el saludo, mientras en nuestra cultura nos damos la mano para saludarnos, en Japón eso estaría visto como una falta de respeto grave puesto que conlleva contacto físico y lógicamente, posibilidad de ataque. Por esa misma razón saludan simplemente inclinando un poco la espalda.

Con esto, quiero que se entienda el porque de ciertas normas. Se tiene que tener presente que todas provienen de una cultura en la cual siempre estaban en guerra y por lo tanto había mucha disciplina y a la vez desconfianza.

ETIQUETA SOBRE EL TATAMI

Detente a saludar al entrar y salir del dojo, en dirección del Kamiza y del retrato del fundador y una vez comenzada la clase solicita permiso si necesitas entrar o salir.

Algunos minutos antes del entrenamiento, deberéis estar allí preparados, sentados en seiza, todos sobre una misma línea, y en actitud de meditación. Estos minutos permiten hacer el vacío, desembarazarse de los problemas de la jornada y prepararse para el estudio.

La clase se comienza y finaliza con una ceremonia formal. Es esencial estar a la hora para participar en ella; pero si llegáis con retraso, deberéis esperar sentados al lado del tatami hasta que el profesor os haga una señal para incorporaros a la clase.

Coloca tus armas en los lugares habilitados para ello y si no los hubiere, allí donde no molesten y sean de fácil acceso, estando estas preparadas de tal manera que se puedan coger con facilidad y rapidez.

Observa a tus compañeros mas avanzados y sigue su ejemplo. No te sientes, termines de saludar ni te quites el equipo antes que ellos. Al alinearse para saludar, colócate a su lado a la misma altura dejando un espacio entre vosotros (el más antiguo a la derecha).

La manera correcta de sentarse sobre el tatami es la posición seiza (de rodillas) . Pero si estáis lesionados en las rodillas, os podéis sentar con las piernas cruzadas por delante del cuerpo y la espalda recta. Nunca estiréis las piernas ni os apoyéis en una pared o una columna. Deberéis estar dispuestos en cualquier momento. Cuando el instructor muestra una técnica, deberéis permanecer sentados en seiza y mirar atentamente. Tras la demostración, saludad al profesor, después a vuestro compañero y comenzad a trabajar.

Hablad lo menos posible sobre el tatami. El Aikido es una experiencia.

No os acomodéis sobre el tatami antes o después de las clases. Está reservado a aquellos que desean entrenarse.

El tatami deberá ser barrido cada día antes de las clases  y al final de la jornada. Cada uno es responsable de la limpieza del dojo.

Durante el entrenamiento está prohibido comer, beber, fumar, masticar chicle.

Llevar reloj o joyas durante el entrenamiento está prohibido.

El Keikogi (ropa de entrenamiento) deberá estar limpio y en buenas condiciones así como el obi (el cinturón) y la Hakama. Acostúmbrate a doblarlos cuidadosamente.

Maneje siempre las armas respetuosamente. No se apoye o recueste en ellas, ni las tire al suelo. Asegúrese de que están bien mantenidas y libres de astillas.

Se debe tener en cuenta que en cuestiones de etiqueta, la finura de su aplicación puede variar de sensei a sensei, y el grado de rigidez varia de dojo a dojo. Aprende la etiqueta enseñada en tu dojo o allí donde vallas.

¿Qué es el Aikido?

aikido-kanji-v8-largeEl Aikido es un arte marcial de origen japonés que fue desarrollado por Morihei Ueshiba, a quien conocemos como O Sensei (gran maestro).

Ante todo, el Aikido es un budo (camino de la guerra), un arte marcial, por lo tanto, es un arte de combate.

Las técnicas de este arte marcial provienen del sable y estaban pensadas para matar y desmembrar al enemigo, hoy en día se ha substituido eso por proyecciones e inmovilizaciones.

En el Aikido se utilizan técnicas de proyección y de inmovilización para desequilibrar o dominar al adversario, para lograr esto se utilizan una serie de atemis, es decir, golpes en puntos vitales del cuerpo. En la antigüedad atemi consistía en golpear los puntos vitales del adversario para provocar la pérdida de conocimiento o la muerte. Actualmente el atemi se utiliza para dominar la voluntad del ataque, provocar dolor en los puntos vitales, perturvar la concentración del adversario, o detener su intención de acción.

El Aikido permite defenderse sin armas de uno o varios atacantes armados o desarmados. También la práctica incluye el aprendizaje de diversas armas, el “Bokken” (sable de madera), el “Jo” (bastón de madera) y el “Tanto” (cuchillo de madera).

Es un arte marcial que está dirigido a todo el mundo, cada uno puede practicarlo a conveniencia de su edad, de su sexo o de sus posibilidades físicas a condición de estudiar y practicar con continuación y dedicación.

No requiere fuerza física, ya que en este arte se aprovecha la fuerza del atacante y se redirige para ponerla en su contra.

A simple vista alguien que no practique Aikido, al ver sus bellos movimientos circulares le puede parecer poco efectivo, pero contrariamente a esa apariencia “blanda”, es en realidad “duro”, directo y dinámico con técnicas de probada eficacia.

Como he dicho antes, es un arte marcial, y eso implica disciplina, ser constante y no rendirse. Por no hablar de lo complicado que es dominar tu propio cuerpo, ya que está acostumbrado a reaccionar mal ante una amenaza. Alguien que no está entrenado se pone nervioso, se queda inmovil, etc. Acostumbrar el cuerpo  es muy difícil y lleva muchos años de práctica, por eso mucha gente que prueba el Aikido, a los 3 meses deja el entrenamiento y practica algo que le parezca (a simple vista) más efectivo, porque creen que es poco efectivo, porque lo ven muy difícil o porque no han aprendido en 3 meses “a matar”.

Realmente esto es un arte marcial para toda la vida, aunque lentamente, NUNCA se deja de aprender.

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